Publicado en CIM el 26 de febrero de 2018 – Kylie Williams

El acceso al agua es, cada vez más, un desafío ambiental y humanitario mundial. En el último Informe Global de Riesgos del Foro Económico Mundial, la crisis del agua se clasificó quinto en términos de impacto global. La competencia por la demanda de agua resultará en crisis de alimentos, migración involuntaria a gran escala y degradación ambiental. De acuerdo al Banco Mundial, el 70 por ciento del agua dulce del mundo se usa para agricultura y este sector necesitará crecer un 50 por ciento para poder alimentar a los 10 mil millones de personas que se espera que existan en el año 2050.

“La realidad es que todos tenemos que aprender a vivir en un mundo con recursos limitados”, comentó Resa Furey, analista de mercado en la firma de diseño e ingeniería global Stantec. “El agua es vida y es un recurso finito; por ello los suministros limitados de agua dulce están poniendo presión en todos los sectores, la minería, la agricultura y en la sociedad”.

Un suministro fiable de agua es fundamental para toda operación minera. A medida que las reservas minerales se agotan, las minas se ven restringidas a explorar zonas remotas, a menudo regiones y países con estrés hídrico. Un informe de Moody´s de servicio al inversor de 2014 mostró que alrededor del 70 por ciento de las minas operadas por los “Seis grandes” – BHP, Rio Tinto, Anglo American, Vale, Xstrata y Glencore – están ubicadas en países donde el estrés hídrico es considerado un riesgo importante. Sin una estrategia sólida de administración del agua, las compañías mineras están, potencialmente, poniendo sus operaciones, y al medio ambiente, en riesgo.

“El riesgo más directo es perder la licencia social para operar la mina, que se traduce en retrasos, conflictos y malos sentimientos que no se disipan fácilmente”, comentó Jim Finley, un geoquímico principal en Stantec que ha trabajado durante décadas en proyectos de administración del agua en minas. “Un componente importante del programa de administración general de riesgos de una mina es abordar el suministro y uso del agua a la vez que se limita el impacto en los usuarios existentes del agua”.

Las soluciones específicas de administración del agua son tan variadas como las minas mismas pero hay una tendencia que está emergiendo. “Un enfoque usado con frecuencia pero todavía innovador es la estrategia hídrica ‘adaptada al uso’”, comentó Furey. Este enfoque implica el reemplazo del agua dulce que se usaría en operaciones con agua de calidad relativamente mala, tal como agua subterránea salina, agua de mar o aguas residuales, y tratarla para que se “adapte para su uso”, y luego se la recicla a través de diferentes circuitos de administración del agua hasta la mina.

Esta estrategia exige de soluciones específicas para cada lugar y a la medida de cada lugar que implican pensamiento creativo y una combinación de innovación técnica y colaboración social. La esperanza es reducir drásticamente el consumo de agua en las operaciones. Una compañía está yendo muy lejos hasta el objetivo de algún día eliminar las extracciones de agua del medio ambiente.

La ruta a cero

En una conferencia interna sobre sustentabilidad en marzo de 2016, el presidente y CEO de Goldcorp, David Garofalo, estableció una meta elevada para su compañía, que llamó “towards zero water”.

“Nos llevó alrededor de un año poder comprender la idea, darle una definición y significado, y comenzar a avanzar”, comentó Brendan O’Brien, gerente de medio ambiente de Goldcorp. Más tarde ese mismo año, la compañía lanzó su estrategia de reducción de agua Towards Zero Water (H2Zero).

“Estamos continuamente buscando modos de reducir nuestro uso de agua dulce”, comentó Michael Jacobs, director de agua y relaves de Goldcorp. “Claramente, no hemos llegado al punto aún en minería en el que podamos trabajar sin agua, pero el objetivo es volver a usar el agua y no agregar nada de agua nueva al sistema”.

Las minas necesitan millones de litros de agua cada año para procesar y extraer los minerales, almacenar roca estéril como relave, enfriar maquinaria de perforaciones y suprimir el polvo. Actualmente, el almacenamiento más grande de agua no disponible en el proceso de minería está bloqueado en relaves de mezcla convencionales pero las compañías mineras se están volviendo más creativas en torno al almacenamiento de relaves en otros modos. El proyecto EcoTails de Goldcorp está estudiando y probando modos de fusionar el material de roca estéril y relaves más finos y filtrados en un sistema gigante transportador. Los dos tamaños se “mezclarían” y el material más fino completaría las brechas entre las partículas más grandes para producir relaves fuertes, estables y sólidos. Hasta el 95 por ciento del agua no disponible podría ser recuperada y no se requerirían presas de relaves. Puede haber un beneficio adicional de reducir la probabilidad o volumen de drenaje de roca ácida. Los drenajes sólidos como estos resultarían en una huella más pequeña de la mina, reducirían el riesgo general y posiblemente tendrían un costo menor en el largo plazo, lo que incluiría el periodo de cierre y postcierre. Goldcorp comenzó a probar el concepto de EcoTails en su mina de tajo abierto en Peñasquito en el noroeste de México en 2017.

“Creemos que EcoTails es el método más responsable social y ambiental de abordaje a los relaves”, comentó Jacobs. “Además estamos probando este concepto en nuestra mina cerrada en Guatemala con resultados prometedores hasta ahora”.

EcoTails requeriría de una inversión en equipo y transportadores más grandes y más fuertes, por ello Goldcorp ha colaborado con FLSmidth, que está proporcionando equipo para el manejo de materiales y filtrado más rápido para las pruebas. Está planificado un prototipo a escala completa en Peñasquito y dependiendo de los resultados, se dará la posible implementación en la mina.

“Ahora estamos en el proceso de finalizar el estudio de probabilidad para que se lance nuestro prototipo”, agregó Jacobs. “Esperamos finalmente implementarlo en otras propiedades de Goldcorp también”.

Además del desarrollo de EcoTails, los equipos de Goldcorp están realizando modificaciones específicas del lugar en todas sus operaciones para reducir de manera dramática el uso del agua. En Peñasquito, un recientemente instalado sistema de lavado de camiones de presión alta recoge y reusa el 100 por ciento del agua usada para quitar el polvo, escombros y desechos de los vehículos del lugar. En Porcupine Gold Mines en Ontario, la cantidad de agua dulce que se saca del lago Porcupine cercano se ha reducido dramáticamente a 0.1 metros cúbicos por onza de oro en 2017, abajo de 0.35 metros cúbicos en 2014 luego de reconfigurar el circuito de agua para aceptar el 100 por ciento del agua recuperada. La mina Red Lake recientemente implementó un nuevo sistema de reciclado en el agua de desbordamiento desde la planta de pasta para enviarla nuevamente al tanque de agua del proceso del molino, lo que permitirá que la mina desplace algo de agua del suministro del Lago Balmer. La mina Cerro Negro también comenzó a usar un agente de supresión de polvo que les permitirá usar menos agua en una ruta cargada y larga. Y en la mina Musselwhite, Goldcorp ha instalado una planta de reciclado de agua subterránea que usa luz ultravioleta para impedir que los virus se reproduzcan en agua reciclada sin usar químicos.

Socios en la gestión del agua

En nombre de sus compañías miembro, el Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM) publicó una Declaración de posición sobre la gestión del agua en enero de 2017 que define la gestión del agua como el uso del agua en modos que sean socialmente equitativos, ambientalmente sustentables y económicamente beneficiosos. La administración efectiva, dice el ICMM, requiere que una compañía minera colabore con el gobierno, la sociedad civil, las comunidades locales y comerciales a través de una participación inclusiva de las partes interesadas.

“La innovación técnica es fundamental para resolver los desafíos del acceso cada vez menor al agua dulce en apoyo a la minería”, comentó Stantec’s Finley. “Es crucial combinar innovaciones técnicas con esfuerzos de desarrollo social. Mientras que la innovación técnica es fundamental para la operación de minería interna, ganar y mantener la licencia social de la mina es muy importante para el éxito futuro de la operación minera”.

En este aspecto, esto se traduce en compañías que se vuelven cada vez más creativas e ingeniosas para encontrar modos de trabajar con las comunidades, los gobiernos y otras compañías para asegurar un suministro de agua para la vida de la operación minera, reciclar tanta agua como sea posible en el lugar, y entregar agua limpia de regreso al medio ambiente que las rodea. Una demostración única y exitosa de la sinergia entre la licencia social y el acceso al agua está en camino en Cerro Verde, la mina más grande de cobre del Perú, donde Freeport-McMoRan construyó una planta de tratamiento de aguas residuales que beneficiaría a la operación y la comunidad local de Arequipa.

Los investigadores del Instituto de Desarrollo y Recursos Internacionales de Canadá (CIRDI) viajaron a Cerro Verde para entrevistar a la administración de Freeport-McMoRan, al gobierno local y a los líderes de la comunidad para documentar el caso como parte de su Educación e Investigación para la Administración de Recursos Integrados de Agua en el programa de Perú.

“Freeport ya no tenía medios para sacar agua del río”, comentó el Dr. André Xavier, gerente del programa en CIRDI. “Para expandirse, necesitaban encontrar diferentes modos de traer el agua”.

Una opción, explicó Xavier, era invertir en la construcción de más de 100 kilómetros de conductos y numerosas estaciones de tratamiento y bombeo del agua para llevar el agua de mar hasta 2,500 metros y en terreno montañoso desde la costa. A pesar de que otras operaciones, tal como la operación de cobre y oro de la Minera Esperanza en Chile, usan con éxito agua de mar no tratada en la planta de procesamiento, esta opción costosa fue rechazada.

La solución creativa en Cerro Verde vino en cambio de la comunidad, que sugirió que el agua residual tratada de uso en la mina se usara para las operaciones mineras. Luego de siete años de negociaciones y planificación, la planta de tratamiento de agua residual fue autorizada a finales de 2015 y ahora trata el 85 por ciento del agua residual municipal de Arequipa. La mina toma más de la mitad de los 1.8 metros cúbicos por segundo de agua residual tratada por la planta para sus operaciones mineras y lo que queda lo vierte en el Río Chili, que provee el 95 por ciento de las necesidades hídricas agriculturales e hídricas del área.

A cambio de la construcción, operación y mantenimiento de la planta, Freeport-McMoRan no solo aseguró un recurso de agua para la expansión de la mina Cerro Verde, sino también la licencia social para operar. En el estudio de caso de CIRDI, Fraser destaca que, “a diferencia de otros proyectos en la región, Cerro Verde no experimentó ninguna pérdida en la producción debida a la oposición de la comunidad”. A pesar de que Cerro Verde y la mina Tia Maria de Southern Copper están a solo 90 km de distancia, Tia Maria ahora enfrenta una oposición prolongada de la comunidad local por temas de contaminación del agua y no pudieron obtener un permiso para operar durante varios años.

Cómo poner los datos a trabajar

La voluntad de Freeport-McMoRan de escuchar y participar con las comunidades cercanas e invertir en infraestructura compartida es un recordatorio importante de que las minas no están solas. Las minas son residentes integrados en la sociedad y solo son un punto pequeño en el mapa en la cuenca hídrica más amplia. Barrick Gold lo reconoce y está tomando un “enfoque de administración de la cuenca” en relación a la gestión del agua, comunicando sus actividades a las comunidades donde trabajan a través de la participación justa y temprana.

“La transparencia es la moneda de la confianza”, dijo John McCartney, vicepresidente de gestión del agua en Barrick. “Se trata de asegurar que todas nuestras actividades sean bien conocidas para todos, y que todos puedan participar tanto como puedan en las decisiones que tomamos”.

Barrick está esforzándose para ir más allá de simplemente revelar datos en informes de sustentabilidad y “facilitando el acceso, más visible y más interactivo para que las personas vean realmente lo que estamos haciendo”. Con dos clics en la página de inicio, cualquier parte interesada o miembro del público puede acceder a gráficos interactivos del uso del agua y descargar hojas de cálculo de datos detallados de gestión de agua para cualquiera de las operaciones de Barrick en todo el mundo.

Además de esta distribución aumentada de datos, Barrick está además poniendo sus datos a trabajar aplicando el conocimiento de las máquinas para ayudar a predecir problemas con el agua. “La sequía extrema puede afectar nuestro suministro de agua, por ejemplo”, dijo McCartney. “Hemos comenzado un programa de implementación de balances hídricos continuos en línea alimentados por actualizaciones continuas del clima para instalaciones particulares para observar el nivel de riesgo para esas instalaciones”.

Barrick ha construido una Plataforma consolidada de datos para conectar las bases de datos que almacenan información fundamental recopilada en minas y en oficinas en el mundo. Este conducto digital ofrece una plataforma para rápidamente acceder y poder compartir datos, que puede luego conectarse a algoritmos de aprendizaje automático que controlan y predicen el uso del agua, el procesamiento y productividad de las minas, entre otras cosas.

“El uso de nuevo aprendizaje automático podrá registrar y observar esos patrones y tendencias para ver si tenemos riesgos emergentes”, dijo McCartney.

La administración del agua

Uno de los riesgos más grandes relacionados con la administración del agua en las minas es la liberación no planificada de agua no tratada en las vías hídricas de los alrededores. En enero, los recursos de Tahoe de Nevada respondieron ante un supuesto derrame en la mina de Shahuindo en Perú central, donde fuertes lluvias causaron que una zanja de desvío se inundara. Los medios informativos dieron la noticia rápidamente sobre el derrame y la compañía respondió con un comunicado de prensa detallando el incidente y la inspección por parte de las autoridades locales.

La seguridad del uso del agua no se limita a áreas áridas o densamente pobladas. Cerca de la costa oeste de la Bahía de Hudson en la región de Kivalliq de Nunavut, la mina de oro Meliadine de Agnico Eagle de alto grado está actualmente en construcción y bajo el microscopio. En 2016, Agnico Eagle recibió una licencia de agua del Consejo de Agua de Nunavut para comenzar actividades de construcción en el lugar planificado de la mina.

“La calidad del agua en Nunavut es muy importante porque es un ambiente impoluto”, comentó Michel Julien, vicepresidente de medio ambiente de Agnico Eagle. “El agua es un recurso y debe protegerse como cualquier otro recurso. Lo que necesitamos hacer es enfocar el proyecto de manera razonable y responsable. Intentamos limitar el uso externo del agua tanto como podamos: esto nos obliga a usar tecnologías que promueven el reciclado y reuso del agua”.

Agnico Eagle planea usar relaves filtrados en Meliadine una vez que el proyecto, actualmente en construcción, comience la producción en 2019. Toda el agua del proceso en exceso será recirculada a través de la planta de filtración, explicó Julien, que es mucho más complicado operacionalmente pero que reducirá ampliamente la cantidad de agua administrada en la superficie. Agnico Eagle está también buscando tecnologías para administrar la salinidad en Meliadine para impedir que el agua con alta salinidad ingrese al medio ambiente.

Julien reconoció que estas soluciones de ingeniería exigen de esfuerzo adicional e inversiones de capital para mejorar la administración del agua en Meliadine, pero el beneficio está en la reducción de riesgos. “Cuando hay problemas”, dice Julien, “a menudo están relacionados con el agua”.

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