septiembre 12, 2012

Propulsor de estándares mundiales

gobernabilidad

Goldcorp ayuda a crear nuevas pautas a nivel mundial para operaciones mineras de extracción de oro libres de conflictos.

Cuando Ounesh Reebye fue nombrado para el Consejo Mundial del Oro a fin de ayudar a desarrollar el “Estándar para oro libre de conflictos”, no podría haber predicho el contraste con sus tareas habituales como gerente de Tesorería y Manejo de Riesgo en Goldcorp.

En vez de estar inundado de planillas y calculando cifras en su escritorio en el centro de Vancouver, Reebye tuvo que viajar mucho, visitando minas en áreas remotas de Ghana y México, asesorando a ejecutivos bancarios y fabricantes de joyas en algunas de las ciudades más grandes de China, y creando estrategias con profesionales de la industria, funcionarios de gobierno y organizaciones no gubernamentales en salas de conferencias en Londres.

La asignación de seis meses de Reebye fue parte del objetivo del Consejo por desarrollar nuevas pautas para garantizar que el oro no contribuyera en conflictos armados, abusos de los derechos humanos o violaciones de leyes humanitarias internacionales.

Junto con el equipo de profesionales del Consejo, pares dentro de la industria y otros actores, Reebye ayudó a crear, probar y poner en práctica un estándar piloto. “Mi trabajo fue el de probar el estándar inicial para garantizar que fuera práctico, auditable y que se pudiera aplicar en la mina, y comprobar, a la vez, que se estaban aprovechando los sistemas administrativos y procesos de control ya existentes para demostrar su cumplimiento”, señala Reebye.

El último borrador se lanzó en marzo, casi al término del trabajo de Reebye, y sigue en proceso de desarrollo. Se espera que esté listo para su aprobación final a finales de este año o a comienzos de 2013 por parte del directorio del Consejo.

“Ounesh se esforzó mucho en este borrador”, señala Terry Heymann, Director del Consejo (para oro responsable), quien trabajó codo a codo con Reebye durante su participación en el proyecto. Para Ian Telfer, Presidente de Goldcorp y del Consejo Mundial del Oro, Reebye desempeñó dos papeles: “Como representante de una empresa productora de oro, ayudó al Consejo a crear las pautas, y también le dio sentido al papel y a las actividades propias del Consejo. Su éxito en ambas labores es rotundo”.

Según el Consejo Mundial del Oro, el cumplimiento de las pautas lo deben evaluar proveedores externos. El Consejo y sus miembros, incluido Goldcorp, seguirán trabajando para garantizar que el estándar complemente y se integre a otros marcos de la industria, y que se siga reforzando mediante una declaración de principios que incluya compromisos en favor del respeto de los derechos humanos y que eviten el apoyo directo o indirecto de grupos armados ilegales. Según Heymann, el estándar también debe ser creíble y pragmático, lo cual se ha podido garantizar con el trabajo de Reebye. “Parte del papel de Ounesh fue ayudarnos a solucionar esos desafíos y comprender mejor las conexiones entre las ventas de oro y lo que ocurre en la mina”, señala Heymann. “El proceso general depende de la integridad en la entrega desde la mina al siguiente participante dentro de la cadena de producción. El hecho de que haya un representante de nuestros miembros que sepa cómo funciona el proceso fue algo incalculable”. Reebye conocía perfectamente la importancia de la producción de oro “libre de conflicto” incluso antes de su participación en el proyecto, pero la experiencia le abrió los ojos a otras realidades de la industria, incluidos algunos peligros en las minas artesanales en países en desarrollo de África.

“Cuando trabajamos en una oficina estamos dentro de una burbuja. Se escucha que existe el problema, se lo ve en las noticias. Pero ir al lugar y presenciar uno mismo el impacto y las condiciones en que viven esas personas cambia completamente la perspectiva del porqué sí es un problema”, indica. Una experiencia en particular afectó a Reebye personalmente. En Ghana vio una mina artesanal ilegal que era operada por madres que llevaban a sus hijos en la espalda, sin usar ningún tipo de equipo de seguridad, entrando y saliendo de la mina, manipulando mercurio y trabajando con hornos de fundición hechizos en sus propios hogares. “Es muy triste ir a estos lugares. Es sorprendente que aún hoy siga habiendo este tipo de operaciones”, indica Reebye.

Este trabajo también lo llevó a lugares de Ghana donde el ejército había evacuado antiguas minas artesanales ilegales que hoy permanecían abandonadas. “Ver el impacto negativo que las operaciones mineras no controladas generan en el ambiente es una experiencia reveladora. Me hizo dar cuenta de que el problema es mucho mayor a lo que me imaginaba, y me ayudó a poner en perspectiva porqué se está desarrollando el “Estándar para oro libre de conflictos”.

Reebye ha regresado a su oficina de Goldcorp en Vancouver pero sigue siendo un embajador del Consejo Mundial del Oro para el “Estándar para oro libre de conflictos” y otras iniciativas para una minería responsable. “Esta experiencia me ha hecho apreciar mucho más a la minería, a quienes trabajan en la industria, y a los peligros y desafíos que enfrentamos”, señala Reebye. “También me ha dado una idea más global de la minería y una mejor comprensión del papel que desempeña el Consejo”.

Esta es la primera vez que el Consejo del Oro ha trabajado en un proyecto de este tipo, pero no será la última. “El Consejo del Oro seguirá mejorando la comunicación entre el consejo y sus miembros”, señala Telfer. “Creo que fue una experiencia positiva para ambas partes, y el Consejo tiene pensado continuar con el proceso y hacer participar a otros miembros”.

El diálogo ya ha comenzado a través de informes mensuales y presentaciones del Consejo a representantes de la industria. “Al proyecto de participación lo seguirán otros en este programa”, señala Telfer.

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